Respuesta de la película: Misterios de Lisboa

Publicado originalmente en Letterboxd, 17 de febrero de 2014, con 2 likes.

Ayer me pasé la mayor parte de las horas de vigilia viendo la obra maestra de Raúl Ruiz, a veces parando y volviendo a ver un segmento concreto sobre todo para volver a experimentar esos extraños movimientos de cámara, hasta que anoche soñé con Lisboa.

Hace aproximadamente un año intenté ver la versión de 100 minutos de duración de la televisión portuguesa, pero mis copias estaban corruptas y no pude encontrar ninguna que no lo estuviera. Cuando ayer le di al play, me preocupaba que, como ya había visto tanto, pudiera aburrirme.

En cambio, fue como volver a escuchar mi historia favorita. Recordé mi afecto por su arco general, sus componentes individuales, pero sobre todo por sus persistentes misterios. No se trata de un cumplido, sino de señalar lo que creo que es el mayor punto fuerte de esta película: la narración. A pesar de la compleja narración anidada de ida y vuelta, de los flashbacks dentro de los flashbacks y de que la edad del mismo narrador cambia sin previo aviso, junto con otros retos, y a pesar de ser una película de 4,5 horas, avanza con rapidez y elegancia. Quería saber -oh, quería saber- lo que ocurría a continuación y esperaba el estilo de su narración.

Tal vez sea la forma en que la cámara de Ruiz revela cada escena de forma única con lentos barridos, sorprendentes ángulos invertidos e inteligentes técnicas de encuadre. Quizá sea la forma en que cada plano está iluminado como el cuadro de un gran maestro europeo. Tal vez sea el trasfondo de humor irónico y observador que de vez en cuando estalla en un gag físico. Tal vez sea el modo en que se nos recuerda constantemente la artificialidad y la belleza de la narración y el recuerdo y el interés propio inherente a toda narración, y que Ruiz hace esas observaciones no para ser inteligente, sino para recordarnos nuestras muy humanas complicidades. Sea lo que sea, ciertamente no falta detalle en este drama de disfraces para aniquilar todos los dramas de disfraces.

Creo que para mí también es porque me enamoré de Pedro bastante pronto y cuando la narración vuelve a su yo de 15 años en los planos finales, se me rompió el corazón.

Es una película para saborear y repetir como si se revivieran los altibajos de una historia personal. Por ello, se sintió como una especie de respuesta a la película de Kubrick Barry Lyndon. Espero ver a ambos en la gran pantalla algún día.

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